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7 de diciembre de 2017

Cuestión de percepción

¿Es mejor estar sentado o estar de pie?
¿Es mejor estar despierto o estar dormido?
¿Es mejor estar hablando o estar callado?
La respuesta sería; Depende.

Depende del momento en el que te encuentres. Pero en el momento en el que anhelamos o deseamos estar en la opción contraria dejaremos de ser "libres", estando "presos" del pasado o del futuro. O sea, que no disfrutaremos de ese momento o del tan mencionado presente.

¿Y esto a que viene después de tanto tiempo? _diréis algunos_
Pues viene a partir de cierta situación y en un momento en el que se me pasó por la cabeza que estaría mejor en la opción contraria. Así que me puse a respirar y a reflexionar y me di cuenta de que yo no me encontraba mal... Era mi mente que "andaba" por los diferentes estados del espacio/tiempo, saltándose el momento real... Si, olvidé disfrutar el presente.

24 de septiembre de 2017

Recordando

He estado leyendo alguna de las entradas antiguas de este blog, o sea, de lo que en su momento escribí o compartí de otros autores. Y así "a voz de pronto" he visto mi proceso de madurez o de crecimiento personal.

Fueron momentos pasados en los que puedo apreciar el estado de ánimo que tuve; De alegría y de esperanza unos... De fustración y de cabreo otros.
Ahora pensando, no sabría decir lo que me llevó a escribir y a compartir las distintas reflexiones publicadas.
En verdad, en un principio creé el blog para ganar algo de dinero extra a través de la publicidad que aparece en este. Después el objetivo monetario pasó a segundo plano.

Lo que si sabría decir es que escribir fué un verdadero desahogo... Una manera de expulsar lo que llevaba dentro. Poco a poco, fueron llegando los comentarios a mis publis... y yo flipaba!! Me emocionaba como supongo que nos pasará a todos.
Tras esto y visto con la perspectiva del paso del tiempo, puedo decir que me "atrapó" la vanidad (Un veneno como dirían en el Tibet)

Hoy día ya no escribo tan a menudo por aquí. Y no quiero dar al botón de "eliminar este blog" porque lo dicho, en este espacio están mis escritos pasados y creo que de nuestro pasado nunca deberíamos renegar, ocultar o intentar borrarlo. Mejor utilizarle como "trampolín" para subir al siguiente nivel.

21 de junio de 2017

La aventura de vivir

La vida cambia, las circunstancias cambian, los estados de ánimo cambian... Todo cambia.
Teniendo en cuenta esto, tanto si ahora te encuentras arriba o abajo, hay que ser conscientes de que la situación cambiará.
No para mejor o para peor, más bien y mejor para uno mismo sería tomársela como más dura o menos dura. Y es a lo que voy... a tomarnos la vida como una aventura, en la que en los momentos duros deberíamos aprovecharlos para hacernos más fuertes a nivel mental y en los menos duros o fáciles de llevar no relajarnos, mejor sería seguir "luchando" para mantener dicha situación.

Luchar es un concepto muy amplio.
Las pelis de guerreros nos lo presenta como acabar con los enemigos... son metáforas. Yo las entiendo como la evolución que hace un ser humano, en la que los enemigos o monstruos a los que se enfrenta son símbolos de las sombras del guerrero o guerrera. Y durante su viaje o aventura va superando sus sombras o traumas para llegar a convertirse en un héroe o heroína.

La verdadera aventura de vivir es llegar a superar nuestros miedos, prejuicios, vicios, traumas...
Y aunque la vida cambie (Ley inevitable) tu no cambiarás, tu interior no cambiará. Te mantendrás en un estado intermedio en el que los conceptos bueno y malo estarán muy lejos de tu estado.
Es muy posible que en alguna ocasión transites por alguno de dichos extremos, pero ya sabrás el camino que te lleva de vuelta al equilibrio.


21 de abril de 2017

Al fin me he dado cuenta...

De que el cambio no va a venir del exterior, de algo o de alguien.
De que la paciencia es clave y una gran virtud.
De que la palabra confunde y el silencio aclara.
De que los demás no son culpables del dolor o de la alegría que podamos sentir.

El cambio llega cuando tu lo decides y no es cuestión de tiempo. Es cuestión de procurar que tus sentidos no se enturbien con demasiada frecuencia.
La paciencia no hay que confundirla con pasotismo o con indiferencia, sino entenderla como una capacidad de comprender lo que ocurre a tu alrededor... contra menos juicios y etiquetas, mejor.
Las palabras son necesarias para comunicarnos, para entendernos, para desahogarnos... Actúan a nivel intelectual o mental. En el silencio encontrarás cierta coherencia entre la mente y el corazón.
No eres el único que sientes rencor hacia alguien que te dañó. Dañar es un "poder oscuro" que tenemos todos. Ser conscientes de esto nos ayudará a ocuparnos de nuestros sentimientos... El error es preocuparnos de las palabras o acciones de los demás.

Cuando observamos un riachuelo con sus aguas tranquilas y cristalinas, nos evoca a un estado de paz y confianza. Procura no prestar tu atención, o la justa si hay más remedio, a las aguas turbias y bravas.

Río Manzanares

27 de noviembre de 2016

Principios para la construcción y el desarrollo

Para que un edificio se sostenga en el tiempo hacen falta unos principios básicos, que al no ser ni arquitecto ni aparejador, los diré a mi manera. Estos serían:
Primero, preparar un terreno firme. Segundo, la introducción de pilares en dicho terreno. Y tercero, la unión de los pilares mediante vigas... Y a partir de aquí se utilizarán distintos materiales para dar forma a la construcción.

Los humanos no solo somos construcciones materiales y orgánicas... por ahí dentro hay algo más ¿A qué si?
¡Y tanto que las hay! -diréis-
Pues si, hay sentimientos y emociones que nos van "construyendo" y nos hacen actuar y ser como somos.

En nuestro caso existe un "terreno firme" en el que nos establecemos al nacer; Nuestros padres.
Al ir creciendo vamos construyendo "pilares" que podrían ser; pareja, hijos, amigos, sobrinos, etc...
Y las "vigas" serían las relaciones personales entre los distintos "pilares".

Ya habéis visto la analogía que he querido expresar entre un edificio y una persona, y lo que hace la diferencia entre un edificio o una persona el encontrarse en buen, o no tan buen estado... Si, la colocación y conservación de esos principios básicos.

Es raro o poco habitual, que con el paso del tiempo, en un edificio o en una persona no se manifieste alguna que otra grieta... síntoma de la debilitación de la estructura.
Pero, mientras el edificio y la persona siga en pié, cualquier grieta se puede reparar.
En el caso del edificio, bastaría con algo de yeso u hormigón.
En el caso de las personas, con algo de agradecimiento o perdón.

En esta foto que sacó mi hijo, quiero ver ( será porque soy su padre :) ) la firme estructura que simboliza su sombra. La sombra más gruesa es la de una construcción natural. El del fondo soy yo reparando la cadena de la bici.


17 de julio de 2016

Esperanza y curiosidad

Un día albergué esperanza en que el ser humano, nosotros, en estos tiempos íbamos encaminados hacia una inevitable evolución. En el sentido de que al mundo materialista le fuésemos prestando menos atención, y más a otros que nos llevaran a trascender ciertos límites, en ocasiones impuestos y en otras, autoimpuestos.

En verdad, la esperanza no la he perdido, pero sí la ilusión...
Y es que viendo a otros seres y las vivencias con estos, no puedo decir que los humanos estemos dando un gran salto evolutivo.
Al contrario, me dá la sensación de que al igual que nuestros amigos los mamíferos y demás animales, continuamente andamos buscando refugio. En nuestro caso, tras distintas y variadas distracciones y vicios, que, como bien indican estas palabras; Atrae la atención y la aparta de lo demás.

Aún así, quisiera terminar estas líneas diciendo que, a pesar de que conozco a pocos valientes que estén dispuestos a trascender lo que nos imponen y lo que nos autoimponemos, quizá porque valores como el coraje, el honor y la perseverancia, entre otros, no están de moda en estos tiempos. Lo dicho, la esperanza es lo último que deberíamos perder.
Y la curiosidad por descubrir y aventurarse hacia "otros mundos" es lo que nos mantiene vivos (con mayúsculas)... A ti, a mi y a todos los demás seres vivos.



22 de mayo de 2016

"Arriba y abajo"

Cuando nos encontremos arriba donde, en general, todo es más cómodo y luminoso. Sería recomendable que de vez en cuando fuésemos bajando hacia lugares menos cómodos y menos luminosos.

Cuando nos encontremos abajo donde, la incomodidad, la incertidumbre y la oscuridad nos amenaza a diario. En esta situación es bueno ser consciente (porque saber, ya lo sabemos) de que existen lugares algo más cómodos que podemos conquistar.



A lo largo de una vida, la mayoría de las personas subimos y bajamos de cualquiera de los niveles y aspectos que te puedas imaginar.
Vivir atentos, con valentía, honradez y honestidad durante nuestro día a día. Nos ofrece la oportunidad de que, gracias a estos valores que nos fuimos forjando, se pueden conquistar lugares alejados de la incomodidad, la incertidumbre y la oscuridad.
Una vez allí, no hay que olvidarse de esos lúgubres lugares que una o varias veces transitamos en el pasado... Estar alerta, más que nada, para estar preparados y "armados" por si en alguna ocasión se nos ocurre volver a los "bajos fondos".


P.D. Dar las gracias (de corazón) a lo que quieras o creas, cuando nos encontremos en cualquiera de las situaciones, ayuda a mantener esa conciencia de atención.
"Es de bien nacido ser agradecido" dice el el viejo refrán.
Hoy en día yo diría; "Ser agradecido, es de inteligentes y de valientes"... aunque no rime, así lo veo.

19 de marzo de 2016

"Reescribir"

Cada experiencia vivida nos marca. Deja una huella impresa que, aunque la queramos borrar y no seamos conscientes de alguna que otra experiencia, esta queda grabada en el subconsciente o inconsciente de cada escritor que en su día lo escribió.

Hablando claro:
El pasado, lo queramos ver o no, influye en la personalidad de cada cuál hoy día, y suele determinar la forma de ser y el carácter.
Todos queremos vivir experiencias alegres, placenteras y que nos aporten cierta paz. Pero... no todas fueron así ¿verdad?.
Lamentablemente, muchas experiencias "se enquistan" en el interior y hacen que actuemos como verdugos o, como víctimas. O simplemente, al relacionarnos con algún familiar, amigo, pareja... notamos como se acelera el corazón, se nos remueve algo por dentro... nos encontramos mal.

Empecé con el símil de la palabra impresa; por lo que continuaré diciendo que, aunque el pasado quede "grabado e impreso", También lo podemos "editar".

Eliminar rencores y llegar a perdonar son, para muchos, tareas complicadas de llevar a cabo. Pero si utilizamos la inteligencia mental y la emocional, nos llevará a la conclusión de que; actuar como verdugo o, como víctima, añade más peso a nuestro interior.
Es mucho más inteligente y liberador, lograr encontrar cierto equilibrio entre lo agresivo y lo débil.



8 de marzo de 2016

Con el paso del tiempo

El tiempo, junto a lo vivido o experimentado durante el paso de ese tiempo, es un gran maestro del cual aprendemos.
Podemos leer, ver y escuchar durante mucho tiempo cualquier tema del que estemos interesados en aprender. Pero si durante ese tiempo dedicado a cualquier tarea no nos paramos de vez en cuando a sacarle el jugo de lo experimentado, poco o nada de zumo entrará para el cuerpo, o sea; de poco o nada nos servirá.

¿Servir para qué?

Si te has hecho esta pregunta; siento decirte, que poco has aprovechado tu tiempo.
Si sabes como eres, te das cuenta de por que y para que lo has hecho o, has actuado de tal manera... La anterior pregunta no te la harás.


15 de noviembre de 2015

Conocer y aprender del pasado. Salir del círculo

El abatimiento y la pena que me generó los ataques del pasado Viernes 13 en París, hoy me lleva a reflexionar sobre lo poco que aprenden del pasado los gobernantes del "mundo civilizado", o sea, de occidente.

Los que planearon tal masacre y enviaron a tales asesinos/suicidas, se excusan diciendo que lo hicieron como venganza a la presencia de Francia y sus misiles en el conflicto de Siria. Por lo que, aplicaron la "fórmula" ancestral del; "ojo por ojo, diente por diente".
Se justifican aplicando esa "fórmula" que ya se utilizaba en los conflictos internos (entre tribus rivales) hace miles de años... cuando en el ser humano abundaba el pelo por todo su cuerpo.

Una frase en la que creo, tanto a nivel interno como externo, es la siguiente; "Quién no conoce su pasado, está condenado a repetirlo" o, "Aquel que no aprende de su historia, está condenado a repetir sus errores".
Es decir, si se continúa en ese círculo de; tu me atacas, yo te ataco. Lamentablemente se continuará en esa "pescadilla que se muerde la cola".

Ignorante que es uno, me pregunto si no habrá otras vías para deshacer el nudo o quitarle la cola de la boca a la pescadilla, para salir de estos ciclos que cada cierto tiempo se repiten.

De juegos de guerra y de reuniones o de consejos de gobernantes mundiales no entiendo, ni quiero entender.
Lo que si recuerdo es que la humanidad ya ha pasado una primera y una segunda guerra mundial. Y entiendo las terribles consecuencias y los daños colaterales que sufrieron nuestros, no tan lejanos, antepasados.


8 de noviembre de 2015

Tal armero, tal arma. Cuento

"El sable es el alma del samurai", nos dice una de las más antiguas máximas del Bushidô, la vía del guerrero. Símbolo de virilidad, lealtad y coraje, el sable es el arma favorita del samurai.
El sable, en la tradición japonesa, es algo más que un instrumento temible, algo mas que un símbolo filosófico. Es un arma mágica, que puede ser benéfica o maléfica, según la personalidad del forjador y del propietario.

El sable es la prolongación de los que lo manipulan, y se impregna misteriosamente de las vibraciones que emanan de sus seres.

Los antiguos japoneses, inspirados por la religión shinto, conciben la fabricación de un sable como un trabajo de alquimia en el que la armonía interior del forjador es mas importante que sus capacidades técnicas. Antes de forjar una hoja, el maestro armero pasaba varios días meditando y después se purificaba practicando abluciones en agua fría. después, vestido con hábitos blancos, ponía manos a la obra en las mejores condiciones interiores para crear un arma de gran calidad.

Masamune y Murasama eran dos hábiles armeros que vivieron a principios del siglo XIV. Los dos fabricaron unos sables de gran calidad. Murasama, de carácter violento, era un personaje taciturno e inquieto. Tenia la siniestra reputación de fabricar hojas temibles que empujaban a sus propietarios a entablar combates sangrientos o que, a veces, herían a quienes las manipulaban. Por el contrario, Masamune era un forjador de una gran serenidad que practicaba el ritual de la purificación para forjar sus hojas. Aún hoy en día, son consideradas como las mejores del País.

Un hombre que quería averiguar la diferencia de calidad que existía entre ambas formas de fabricación, introdujo un sable de Murasama en el cauce de un río, con el filo orientado contra la corriente. Todas las hojas que pasaban flotando y tocaba el sable se cortaban en dos. A continuación introdujo el sable fabricado por Masamune. Las hojas se deslizaban intactas bordeando el filo del sable como si este no quisiera hacerles daño. Ninguna de ellas fue cortada.

El hombre dio entonces su veredicto; "La Murasama es terrible, la Masamune es humana".
(cuento zen)
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Según nos dice (de manera metafórica) el relato; El sable es el alma del guerrero.
Y yo digo; El forjador del "sable" es tu mente, por lo que, así como la utilicemos y la "alimentemos", así serán nuestras acciones.

Entrada relacionada: Forjando el carácter



27 de octubre de 2015

Esas maneras de ser que no aceptas...

La “Teoría de los Yos” explica que nuestra personalidad está compuesta por una multiplicidad de yos que toman el mando según sea necesario, para protegernos de los peligros, garantizar nuestra supervivencia y lograr que seamos menos vulnerables.

Básicamente, somos una mezcla de patrones energéticos o “yos”. Algunas de esas energías nos resultan familiares y nos sentimos cómodos con ellas pero otras pueden ser extrañas o incluso francamente desagradables. En ese caso, se hace referencia a los “yos repudiados”.

Haz una pausa y piensa en alguien que te resulta muy desagradable. ¿Cuáles son los rasgos que más te desagradan? ¿Por qué desprecias a esa persona? Determina cuáles son las cualidades que te repelen.

Acabas de descubrir tu primer yo repudiado. Esos rasgos que tanto te irritan reflejan un patrón energético que se encuentra dentro de ti y que, bajo ninguna circunstancia quieres integrar en tu vida.

De hecho, podemos detectar fácilmente los yos repudiados debido a la intensa reacción emocional que tenemos cuando apreciamos esas características en los demás. Por ejemplo, una persona profundamente espiritual puede llegar a sentir un profundo desprecio por alguien exitoso que ha acumulado riquezas a lo largo de su vida. Una persona que ha tenido que labrarse a sí misma, trabajando duro, puede sentir una profunda repulsión por la “gente débil” y quejica.

Estos ejemplos transmiten de forma muy clara las intensas reacciones que provoca el yo repudiado cuando lo descubrimos en otra persona. Esas reacciones no son más que el resultado de un patrón energético que escondemos, y de la energía que utilizamos para mantenerlo oculto a nuestra conciencia.



"Abrazar" los yos repudiados


El primer paso es reconocer cuándo un yo repudiado está operando. Para lograrlo suele ser suficiente con que te mantengas atento a tus reacciones emocionales. Cuando los comportamientos de una persona te resulten realmente desagradables, hasta el punto de ser casi insoportables, es porque son un reflejo de un yo repudiado.

En este punto te darás cuenta de que no necesitas “enderezar” o “corregir” a esa persona, sino mirar dentro de ti. 

El segundo paso consiste en descubrir esas cualidades con las que te sobreidentificas, esas de las que te sientes particularmente orgulloso, como ser muy exigente o mostrarse siempre amable. Esas cualidades te hacen sentir especial y es probable que no quieras perderlas. Sin embargo, debes pensar que también te están limitando, a pesar de que consideres que son positivas.

Las cualidades con las que te has sobreidentificado te pueden convertir en una persona intolerante e inflexible, que no se puede relajar ni acepta que existan otras facetas en su personalidad. Esas cualidades te llevan a juzgar a los demás con tu propia vara y harán que siempre te mantengas en tu zona de confort, sin descubrir todo el potencial que llevas dentro de ti.

El tercer y último paso es el más divertido. Una vez que te hayas formado la idea de cómo es ese yo repudiado, intenta ponerte en su lugar y hablar con él. Imagina cómo dirigiría y asumiría diferentes situaciones si tuviera el mando de tu vida. 

Muy pronto sentirás que te recorre una energía diferente. Puedes aprovecharla para ver el mundo y tus problemas bajo una nueva perspectiva. Esos yos repudiados suelen ser una increíble fuente de nuevas ideas, soluciones e inspiraciones.

Por supuesto, no se trata de que le des el mando, no tienes que convertirte en ese yo repudiado, se trata simplemente de que aceptes esa parte que hay en ti y, de vez en cuando, escuches lo que tiene que decir.

"No nos molestan aquellos defectos que nosotros no tenemos" (Miguel de Unamuno)

Fuentes: Jennifer Delgado Y Stone, H. & Stone, S. L. (2014) Manual del Diálogo de Voces. 

20 de octubre de 2015

Redescubrirte. Jeff Foster

Me he "sentido obligado" a compartir el siguiente texto, por lo bien que expresa su autor esos conceptos de; enfrentarse a uno mismo y hacer frente a las sombras:


A veces, incluso con la mejor de las intenciones y el gran esfuerzo, tu vida no resulta como habías esperado, planeado o soñado.

Tu corazón está roto. Lloras de decepción. Hay un crudo e inquietante sentimiento en la barriga. Un viejo sentimiento de temor llega de visita, un sentido familiar de abandono cósmico.

En medio de tu dolor, te sientes tentado a volverte contra el mundo. Culpar a alguien. Atacar a alguien. Buscar represalia, venganza, o atacarte a ti mismo con algún comportamiento adictivo. Rápido, adormecer el dolor. Beber algo, comer algo, comprar algo, hacer el intento de no sentir nada.

Te etiquetas a ti mismo como "malo" o "equivocado" o "estropeado." Te llamas a ti mismo "fracaso," un desperdicio de espacio, palabras que aprendiste cuando eras joven. Y después tu mente empieza a darle vueltas al futuro. No sólo un día de fracaso, hoy, sino años de fracaso por venir. Toda una vida de fracaso, terminando en la muerte.

Abandonaste el momento presente y te sentiste atraído por una narrativa dualista de pasado y futuro, éxito y fracaso, correcto y equivocado, bien y mal.

Pero las palabras no son la cosa. Así es que aquí hay una invitación. Baja tu ritmo. Sé curioso.

Invita a la abierta y curiosa atención a caer en el momento presente. ¿Podrías permitirte sentirte fascinado con el sentimiento presente de fracaso? ¿Cómo sabes que esto es fracaso? ¿En qué parte del cuerpo lo sientes? Regresa al inquieto crudo sentimiento, al dolor visceral que está vivo en este momento. Regresa a la nausea, a la pesadez, a la presión, a la penetrante sensación en la barriga. Sólo por un momento, no huyas o trates de adormecerte ante estos movimientos. Siéntete curioso por las sensaciones que hay aquí. Dales espacio; permíteles danzar, moverse. No te distraigas de esta preciosa parte de ti. Ella simplemente anhela una amorosa atención en este momento.

Estás abandonando la pesada historia de "yo y mi fracaso." Te estás exponiendo a la vida; conectándote contigo mismo en un momento en el que necesitas tu propia ternura, más que nunca.

Y de entre los escombros y las expectativas destrozadas, una vida nueva y diferente puede crecer. Podrías sentirte inquieto, destrozado; tu corazón podría estar sensible y en carne viva; tus certezas puede que se hayan convertido en polvo, pero estás vivo, y dispuesto a sentir lo que necesita ser sentido. Y tu mayor fracaso podría llegar a ser tu mejor comienzo, el momento en el que aprendiste más sobre ti, la escena de la película donde descubriste la humildad, el coraje, y el amor propio más radical. 

(Jeff Foster)





11 de octubre de 2015

La justa importancia

He escuchado a varias personas decir algo así como que; "los problemas que uno tiene, siempre son los más importantes". Y claro, al decirlo actúas, vives en consecuencia y te lo crees... Te creas una "nube negra" que no te deja ver más allá de esta.
Sobre como eliminar un problema, en su día publiqué una fábula aquí

Este vídeo nos muestra nuestro lugar físico. Y si tras verlo nos paramos a pensar, la importancia (valor, interés o influencia de una cosa) que normalmente nos damos, dejará de ser tán importante.


2 de octubre de 2015

Sobre el "Despertar"

Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina de puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos. Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo les ayudará a despertar sin necesidad de que hagas nada. Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estás siendo mecido y cuidado.



Despertar no es un acto de magia, aunque llena de magia tu vida.

Despertar no tiene nada que ver con el mundo externo, aunque todo lo que te rodea parece tener un nuevo brillo.

Despertar no cambia tu vida, si bien sientes que todo ha cambiado.

Despertar no borra tu pasado, pero al mirar atrás lo percibes como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sientes que ese alguien ya no eres tú.

Despertar no despierta a tus seres queridos, pero ellos se ven más divinos ante tus ojos.

Despertar no sana todas tus heridas, pero ellas dejan de gobernarte.

Despertar no te hace más popular, pero ya no volverás a sentirte solo. Despertar no te embellece ante los demás, pero te hace perfecto ante tu propia mirada.

Despertar no te da más poder, pero descubres el poder que tienes.

Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te da la libertad de ser tú mismo.

Despertar no cambiará el mundo, al menos de repente, pero te cambiará a ti.

Despertar no te quita responsabilidad, muy por el contrario, te da conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.

Despertar no te hace tener siempre la razón, más bien ya no sientes la necesidad de tenerla.

Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia.

Permítete disfrutar de la experiencia de ser ese Ser maravilloso que ya eres.

Fuente: Mindalia.com 

18 de agosto de 2015

La naturaleza como ejemplo. El ritmo

La naturaleza, lo natural, siempre ha sido y se ha tomado como ejemplo para el desarrollo y el avance humano.
El vuelo y el batir de las alas de las libélulas sirvió de inspiración para la fabricación de helicópteros.
En la manera en como las aves hacen sus nidos combinando barro y ramas, también se fijó el ser humano para la construcción de sus hogares. Son solo dos ejemplos que me han venido a la cabeza, los que si se busca información, seguro que nos encontraremos con cientos de ellos.

El mundo natural nos ha ayudado, nos ayuda y nos seguirá ayudando a evolucionar como especie, sin embargo en muchas ocasiones se nos pasa por alto o no somos conscientes de lo básico... Su ritmo.
El reino vegetal necesita su tiempo para desarrollarse y crecer. Si se fuerza a una planta para que desarrolle su flor antes de tiempo, probablemente morirá. Claro, si se utiliza elementos químicos vivirá, pero se habrá alterado su ritmo.

El ser humano, nosotros, tenemos un ritmo natural que nos marca, entre otros, el corazón. El que a lo largo del día alteramos por diferentes circunstancias.
Los que hacen deporte, sobre todo cardiovascular, alteran sus pulsaciones, pero saben que luego deben de ir bajando su ritmo poco a poco hasta llegar a su estado natural.
La persona que tiene que preparar un informe con fecha y hora de entrega, altera su ritmo para terminar de redactarlo... sobre todo si le avisan con escaso margen de tiempo, o peor aún, si le toca corregir o volver a redactar dicho informe.

Es inevitable, el ritmo de vida impuesto y en otras, autoimpuesto, nos "obliga" a subir y bajar nuestro ritmo natural, pero siendo conscientes de volver a recuperarlo cuando sea posible, nos ahorrará muchos conflictos (discusiones, enfados...) y muchos problemas de salud física y psíquica.

Y es que en demasiadas ocasiones, va más rápida nuestra mente que nuestro cuerpo.


Escultura de Olga Ziemska; Su obra se inspira en el ritmo y la simetría de la naturaleza, intenta crear orden a partir del caos.

7 de agosto de 2015

El "juego" del ego

Muchos de nosotros vivimos con la certeza de, en lo que a relaciones se refiere, unos nos dan y otros nos quitan. O sea que unos nos mantienen o proporcionan bienestar y otros todo lo contrario; nos lo arrebatan con su forma de ser, de hablar, de gritar...
Y con esta certeza nada podrá cambiar la manera de ver la realidad de quienes así la ven.

Sin embargo, la manera de ver esa "realidad" la podemos cambiar si somos conscientes de que todos los demás seres (incluidos los animales y las plantas) siempre tienen algo que aportar.
Con los animales y las plantas es fácil relacionarse, ya que estos carecen de cuerdas vocales.
Pero a lo que voy es a las relaciones entre personas, ya que estas son las encargadas de alterar nuestro estado de ánimo.

¿Qué nos aporta un grito o un insulto?
Nos aporta una oportunidad de aprender a controlarnos, a madurar y a crecer como personas.
Sé que los problemas que vamos acumulando no ayudan a que "veamos" lo que hay oculto tras esa soberbia, y por tanto, se corre el riego de entrar en la típica y milenaria "lucha de egos". Entonces es cuando creemos que esa persona no nos aporta nada, y así no acabaremos de salir del ciclo que nos impide crecer como personas, ya que cuando entramos en ese juego, difícilmente lograremos aprender... y lo que es peor!!: Aunque te alejes de esa persona que te altera, más pronto que tarde aparecerá otra que también te alterará. Y así se repetirá una y otra vez el ciclo, hasta que aprovechemos la oportunidad de aprender para lograr salir de dicho ciclo repetitivo.

Lo que he ido aprendiendo, lo he estado publicando desde hace cuatro años en entradas anteriores.
Espero seguir asimilando y aprendiendo, para seguir compartiendo.



30 de julio de 2015

Viaje a Itaca

Ulises, atado al mástil, escucha el canto de las sirenas.
Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.            
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya que significan las Itacas.
(C. P. Cavafis. Antología poética. )

Mientras vivimos nos ocurren cosas, interactuamos con otros que en principio nos da la impresión de que nos ayudan, o por contra, nos ponen trabas en nuestro viaje... Cuando en realidad, el mejor y peor amigo puede ser uno mismo. Aunque aún no conseguimos eso que creíamos que iba a suceder (Itaca), la aventura será más enriquecedora si observamos las cosas (circunstancias, emociones, relaciones, etc...) con serenidad. Con esta actitud aprendemos de nosotros mismos, de nuestras experiencias, aprendemos a tomar decisiones respecto a nuestra vida de las que no nos arrepentiremos... Y hasta es posible, mientras viajamos hacia nuestra "isla", que nos demos cuenta de cosas que antes se nos pasaban por alto.

P.D. Mucho se puede sacar de este sabio poema... Espero que lo leáis con mucha serenidad y saquéis mucho de él ;)

21 de junio de 2015

La ambición

Las personas que normalmente son etiquetadas como idealistas y soñadoras, esas que no encajan en ciertos sistemas establecidos y por tanto, les gustaría que cambiase o que al menos fuera más armónico. Son personas que están a salvo de muchas ambiciones.

La definición de ambición tal y como aparece en la RAE: Deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama. Os sonará a que está muy establecido en el sistema de nuestra vida cotidiana...
Y precisamente las personas que tienen ese deseo ardiente son las que tachan de idealistas, soñadoras, e incluso de utópicas, a las que "huyen" de esa manía de acumular.

Creo que ser ambicioso no tiene por que ser negativo para uno mismo, pero si se corre el riesgo de que se "acople" el egoísmo... ese que hace que no miremos más allá de nuestro ombligo y que para alcanzar nuestros objetivos, necesitemos someter a algún que otro semejante.
Los que están a salvo de muchas ambiciones se encuentran más cerca del verdadero bienestar, ya que les basta con contemplar un amanecer, o disfrutar observando la lenta caída de las hojas de los árboles, para simple y llanamente, emocionarse.



12 de junio de 2015

Identificar lo que primero hay que sanar

En varias ocasiones he leído y escuchado a través de distintas fuentes espirituales, que una de las funciones que tenemos aquí, en esta vida, es la de sanar nuestra esencia, consciencia o alma. La que (resumiendo) a través de multitud de reencarnaciones, ha estado más cerca del miedo que del amor.

Esto leído así, hecha pa' tras a la mayoría de las mentes racionales y más aún si nos "bombardean" con textos larguísimos o con charlas que de entre lo poco que se saca en claro, es de lo lúcido, o de lo loco que está el confereciante. Ya que normalmente estos temas no se pueden demostrar de manera empírica... Quizá solo los que sean capaces de llegar a determinados estados alterados de consciencia se lo pueden llegar a demostrar a si mismos.

Para sanar nuestra psique (como lo denominaba Jung), creo que no es necesario "perderse" por lugares que todavía no nos corresponde descubrir.
Sin embargo, si podemos descubrir algún que otro vicio adquirido y heredado...
Seguro que muchos ya lo habéis descubierto cuando llegó el día en el que os reflejasteis en un espejo y visteis, además de vuestro físico, el de vuestro padre o madre.
Si, ese momento en el que exclamas: Joder!! me parezco a mi padre!... Y a partir de ahí, aparte de que sientes que ya te estás haciendo mayor, la herencia genética se encarga de que; la manera de hablar, la forma de ser y algún que otro vicio que detestabas de tu progenitor, se manifieste en ti.

Sanar esa información genética que nuestros antepasados nos van trasmitiendo, es menos mágico que sanar nuestro registro kármico. Pero creo que en esta realidad es más coherente sanar esos miedos, vergüenzas, vicios, etc... Lo cual no sé si será una de nuestras funciones, pero si sé que se liberan muchas "sombras".